“… Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Marcos 12:31b (TLA)
La calidad de amor que tengas para los demás será el amor con que te amas a ti mismo. Entonces, la relación más importante (luego de la que tienes con Jesucristo), es la que tienes contigo.
Si no te gusta quién eres, si te enfocas siempre en tus faltas, en tus debilidades, errores y fracasos. Si quieres ser diferente: más alto, tener una personalidad más atractiva, como la de esa chica o ese chico del que todos quieren ser amigos, si te cuesta perdonarte, es como si le dijeras a Dios: -Dios, no hiciste un buen trabajo conmigo-.
Dios no comete errores, si hubieras necesitado una personalidad o una apariencia diferente, o dones o habilidades o características, El te las hubiera dado. Fuiste equipado por El para que puedas correr tu propia carrera: tu altura, tu familia, tu personalidad, no hay otro igual a ti en todo el universo!.
Al diablo le encantaría que pierdas tu unicidad tratando de imitar a otro, pensando que es mejor, más atractivo o exitoso que tú, porque no podrás ver la plenitud de tu destino mientras vayas por la vida tratando de imitar a otros.
Tendrás que aprender a perdonarte, el enemigo te va a acusar para decirte que no lo mereces, no lo vales, no caigas en esa trampa. Mientras permanezcas en Cristo, nada de lo que hagas puede cambiar lo que Dios tiene preparado para ti. Dios nunca te descalifica, así que no te descalifiques tu.
No eres un producto terminado, Dios aún está trabajando en ti llevándote de gloria en gloria! El sabe que estás en proceso, y lo que tengas que cambiar, lo iras haciendo poco a poco, Jesús te acepta y te ama así! Comienza a darle gracias por el camino que te llevó hasta aquí hoy.
Eres perdonado, eres redimido, tienes sangre real en tus venas. Di con humildad: yo me gusto, me gusta como me veo, me gusta mi personalidad, me gusta mi sentido del humor, me gusta mi gusto para elegir, me gusta quien Dios me hizo ser! Es muy poderosa la declaración que haces al decir Yo me gusto, yo me quiero! No digas: yo me voy a gustar cuando se me vayan los granitos, o cuando aprenda a tener la boca cerrada o cuando le guste a los demás….
Reconoce todo lo bueno, celebra lo que Dios te permite vivir, reconócelo en todos tus caminos, es por Su gracia, por Su favor, reconoce que el Dios Creador del Universo sopló aliento de vida en ti, no vayas por la vida achicándote o escondiéndote! Párate en tu potencial, saca a lucir tu talento. Agradécele a Dios por quien eres y permite que Dios se ocupe de tu futuro.
“Señor Jesús, enséñame a mirarme y amarme con tu amor, gracias por mi vida. Te amo Jesús, amén”.